Guía Legal Madera 2: El monte es de quien lo cuida

Galicia es tierra de montes. Y quien los trabaja, lo sabe: no basta con tener una finca, hay que conocer las reglas. Porque cortar, plantar o vender madera tiene sus normas. Algunas son sencillas, otras no tanto. Pero todas tienen un objetivo: que el monte siga siendo útil hoy… y dentro de 50 años.

Aquí te explicamos lo esencial para no meter la pata y poder hacer las cosas bien.


¿Se puede cortar sin permiso?

En muchos casos, no. Aunque seas dueño del terreno, si vas a cortar árboles de ciertas especies o estás cerca de zonas protegidas, lo normal es que necesites pedir permiso o, al menos, comunicar la corta a la Xunta.

Eso sí: si tu monte está bien gestionado y registrado, puede que el trámite sea más simple. Pero ojo con cortar sin avisar: hay multas, y no pequeñas.


¿Se puede plantar lo que uno quiera?

Tampoco. En Galicia hay normas muy claras sobre qué especies se pueden plantar y dónde. Por ejemplo, los eucaliptos tienen restricciones: no se pueden poner en montes públicos, ni aumentar la superficie en ciertas zonas, ni superar ciertos límites sin autorización.

Además, no solo importa la especie, sino el lugar. En algunos sitios directamente está prohibido plantar forestal, o hay que pedir autorización previa.


¿Y las distancias?

Fundamentales. Si plantas árboles cerca de una casa, una carretera o un tendido eléctrico, tienes que respetar ciertas separaciones. Por ejemplo: los eucaliptos deben plantarse a más de 50 metros de una vivienda. Y también hay que tener cuidado con los caminos, pistas y otras fincas.

Todo esto está pensado para evitar problemas: incendios, daños, conflictos vecinales… y además, el incumplimiento puede acarrear sanciones.


¿Qué pasa después de la corta?

No se trata de cortar y marcharse. Hay que dejar el terreno en condiciones, especialmente si estás en una zona sensible o si se trata de un monte público. A veces hay que reforestar en un plazo concreto, otras veces basta con que el terreno se regenere de forma natural. Pero en cualquier caso, no vale con dejarlo como un campo de batalla lleno de ramas, tocones y maleza.


¿Puedo vender la madera sin más?

Para vender madera de forma legal y segura, necesitas acreditar su origen. Si has hecho las cosas bien —has comunicado la corta, respetado distancias y no hay restricciones—, no deberías tener problemas. Pero si te saltas los trámites, puedes verte en un lío: hay compradores que directamente no aceptan madera sin trazabilidad clara.


¿Y si no cumplo?

No cumplir tiene consecuencias. Las sanciones pueden ir desde un aviso hasta multas importantes. Y si hay daño ambiental, incendios o reincidencia, la cosa se complica. En resumen: más vale invertir tiempo en hacerlo bien que dinero en arreglarlo después.


Una última idea

El monte no es solo propiedad. Es herencia y responsabilidad. Cuidarlo no es un favor que le haces a la ley: es la única forma de que siga siendo fuente de riqueza, paisaje y vida.

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